Naturalmente para Matías E.Morales, mi niño, mi segundo corazón. Este blog ha sido un anecdotario de pérdidas, de reencuentros conmigo misma, un ejercicio para aprender a escribir sin tantos artificios, de errores y aciertos, pero sobre todo de desamor. Me he caído y levantado de cada desilusión que en un momento de mi vida se volvió algo cotidiano, parte del cuadro de la desesperanza. Pero un día decidí dejar de caerme por mis relaciones fallidas, había otras cosas y otras formas de vivir, comencé a entender que yo era el amor y donde yo estuviera el amor como mi esencia iba a estar conmigo. El sufrimiento se fue, pero al crecer de ese modo sólo me estaba preparando para vivir mi presente y todo lo que eso implicara. El amor me hizo fuerte, sin embargo esto que estoy por escribir es una herida tan profunda que no tiene, ni tendrá nivel de comparación. 30 de abril 2017 4:00 a.m. Una llamada me despertó, era el papá de mi bebé del otro lado del teléfono ...
Nota: Si usted mi estimado lector busca poesía compleja o textos ilustrísimos, este no es el post. Hoy contemplaba algunas fotos mías de hace 4 años, exactamente del 2006 y vi a una mujer muy triste, me sorprendí y hasta pensé: "¿Esa era yo?" Antes me quejaba demasiado de la soledad, lamentaba tener un novio y sentirme tan hueca por dentro, tan vacía. Lamentaba que personas "hermosas" llegaran a mi vida y se fueran, siempre creía que era mi culpa y me quedaba mucho muy herida. El repaso a esa existencia me lleno de tranquilidad, sólo fue eso, un repaso, un breve instante que tenía que suceder hoy en mi casa, con mi mente clara y mi corazón en paz. Algunas veces vuelvo a sentir una soledad inmensa, que me absorbe, sobre todo en ciertos lugares a las tres de la mañana, pero son eso, pequeños tropiezos que me hacen avanzar y no retroceder. Ahora disfruto tanto aburrirme de mi vida tranquila, adoro los detalles que me rodean, por ejemplo, ver mi reflejo en las tazas...
Desde hace un par de meses, a las diez de la mañana se escucha como rascan el techo de mi departamento, tiran cosas, caminan, vuelven a tirar cosas y rascan. Sabiendo que no era común y tampoco humano poco a poco descubrí que mis vecinos habían adoptado una mascota. El animal sin rostro y sin forma para mí camina abandonado por el departamento de mis vecinos. Algunas mañanas aúlla con demencia. Fue cuando sospeché que era un animal grande, deduje que su raza era parecida a la de un lobito. Auuuuuu, auuuuu, se escucha al menos tres veces por semana. Debido al escándalo comencé a poner atención a mis vecinos, sus rostros y sus formas me desagradan. Sé que le gritan al perro ¡Cállate! ¿Por qué hiciste eso? ¡No! ¡No! ¡No! ¡Ah, eso no se muerde! ¡Bájate! Su desesperación con el animal los ha vuelto descuidados y casi no lo sacan a pasear, los ruidos en su departamento incrementan todos los días. A veces hay silencios y es cuando pienso que lo mataron o se lo comieron. Antes de la ...
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