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Mostrando las entradas etiquetadas como de las tristezas que se esconden

Lo que prometiste.

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Naturalmente para Matías E.Morales,  mi niño, mi segundo corazón. Este blog ha sido un anecdotario de pérdidas, de reencuentros conmigo misma, un ejercicio para aprender a escribir sin tantos artificios, de errores y aciertos, pero sobre todo de desamor. Me he caído y levantado de cada desilusión que en un momento de mi vida se volvió algo cotidiano, parte del cuadro de la desesperanza. Pero un día decidí dejar de caerme por mis relaciones fallidas, había otras cosas y otras formas de vivir, comencé a entender que yo era el amor y donde yo estuviera el amor como mi esencia iba a estar conmigo. El sufrimiento se fue, pero al crecer de ese modo sólo me estaba preparando para vivir mi presente y todo lo que eso implicara. El amor me hizo fuerte, sin embargo esto que estoy por escribir es una herida tan profunda que no tiene, ni tendrá nivel de comparación. 30 de abril 2017 4:00 a.m. Una llamada me despertó, era el papá de mi bebé del otro lado del teléfono ...

El zapato de cenicienta.

Ella (la cenicienta) dejó su zapato en un cuento, el final de ese cuento parece no resultar  del todo favorable para ella. Respira profundamente y cree que no hay más. --Se acabó-- ---Llego el final.---Piensa. Nunca hubo un principe que la buscara y probara su zapatilla, nunca hubo un hada que la invitara a la fiesta. Ella viaja sola y la tristeza se percibe en cada poro moreno de su piel, en cada historia trillada como esta, en el cuento que escribió y que nunca se leyó.

Yo no te mataré

Para: Corina Gomez Mendoza No te mataré. Si lo hago, las estrellas tendrán tus ojos, la tierra bendecirá cada una de tus células haciendo crecer un árbol, una planta o mejor aún, una flor. No te mataré porque existes en la memoria que te recuerda, en la que te roba una sonrisa y la pone en el corazón. No te mataré porque te he fincado dentro de mí, fuerte y hermosa como el mejor de mis recuerdos. como la luz que creas cuando escribes. Cada pedazo de ti florece de una inexplicable palabra, de esas que te gusta repasar en los libros, las que crean tu mundo secreto, las palabras que salen en forma de lágrimas, gritos, frustraciones, del amor que has dado por perdido. Aquí se acaba tu inventario, almenos el que platico. Dentro mío siempre hay algo que se debe callar.

Verguenza de amor.

Amor, amor mío, me averguenzas te pierdes ante cualquier guiño ya no sé si vas o vienes flotas cuál caballo con alas  en cielos que no te pertenecen. Regresas herido con sangre que no sangra con polvo de estrellas entre los ojos regresas sin llanto sin tacto, sin piel, vuelves invisible y extinguido. Y en la pena te sepulto, me escondo para no verte, mío, amor de mí, te veo en el incendio de tu extinción, de tu pena de tus alas rotas por volar en cielos que no te pertenecen. Amor mío de mí me averguenzo de tu penar y te sepulto en el orgullo donde parece que nada paso, entonces termino de quebrarte y despierto sin aire, sin suelo que pisar. El orgullo no sirve. Herido amor mío de mí; regresaste, de quién sabe cuántos cielos, el orgullo no sirve para ocultar mi verguenza, aquí se acaba el dolor. ¡Alegrate amor de mí! Existes donde te inventé en la piel que amé y me amó en los árboles, las piedras y los soles en que te ví volar. ¡Alegrate amor ...

Es conveniente que usted lo sepa

A Corina. Me dueles aqui justo ahí... en donde antes no d o l í a